lunes, octubre 23, 2006

Opio, Jean Cocteau


¡Ojo!: es recomendable leer este libro acompañado de un joint. Así podrá leerse lo que la mano no puede escribir.
Mauricio Wacquez (traductor y prologador del libro)

Fue durante mi adolescencia, cuando creía que Cortázar era el mejor cuentista que había pisado este planeta, que supe por primera vez de este libro. Según él, la lectura de Opio había cambiado por completo su visión de la literatura y lo había llevado a comprender el surrealismo. Durante meses busqué Opio. No lo encontré. Con el tiempo me fue cada vez más difícil leer a Cortázar, hasta que olvidé por completo el libro de Cocteau. Muchos años después lo volví a ver en una estantería. Para entonces ya había probado el opio y mi interés ya no era cortazariano sino que personal. Esperaba un libro lleno de sueños, de visiones oníricas, de imaginería surrealista. A pesar que sabía que el opio, más que un viaje, como el del LSD, es un estado de desvelada hibernación, esperaba encontrarme con una versión literaria de Dalí. Nada de eso hay en este libro. Tampoco los delirios de Burroughs en El Festín Desnudo. Sino más bien el desdoblamiento de una conciencia crítica que observa su adicción. El libro tiene un subtítulo: Diario de una desintoxicación. Como el historial de un científico, Cocteau lleva su propia bitácora, pero sus resultados no son estadísticas, sino poesía.
Para Cocteau la desintoxicación es una herida lenta y el fumador una obra maestra perfecta, sin forma y sin jueces. Por ello decirle a un fumador en permanente euforia que se degrada, es como decir del mármol que ha sido deteriorado por Miguel Ángel; del papel, que ha sido ensuciado por Shakespeare; del silencio, que ha sido roto por Bach.
Cocteau jamás traiciona al opio: le debo mis horas perfectas, nos dice y se lamenta de que en lugar de perfeccionar la desintoxicación, la medicina no trate de volver el opio inofensivo.
Compuesto por fragmentos, algunos notables, otros prescindibles, Cocteau exhibe menos un surrealismo literario que vital. El opio, como la infancia, le permite a uno transformarse en lo que quiere.
El opio despeja el espíritu. Nunca lo vuelve a uno espiritual. Expande el espíritu. No lo agudiza.

Pero su atención no está puesta en ese poder mágico, sino en la cruel batalla, en el drama de la desintoxicación. ¿Acaso escribió este libro porque dominó al opio, o dominó al opio gracias a la escritura de este libro?
Aconsejo al enfermo que se ha abstenido durante ocho días hundir la cabeza en un brazo, pegar la oreja a este brazo, y esperar. Devastación, motines, fábricas que explotan, ejércitos en fuga, diluvio, la oreja escucha todo un apocalipsis de la estrellada noche del cuerpo humano.
Él se observa en el proceso con adicta lucidez. Advierte las pequeñas trampas que le interpone la desintoxicación y es capaz de registrar esas trampas hasta librarse de ellas. Al final dice que ya está curado, sin embargo se pregunta: ¿volveré a fumar? La respuesta es casi una declaración de amor, que espera ahí, a quien se envicie con la lectura de este libro.

Opio, Jean Cocteau. Editorial Sudamericana, 2002, 201 páginas.

7 Comments:

Blogger Greta said...

Yo quiero leer Opio, sólo para desentrañar el motivo por el cual Cortázar dijo que lo revolucionó tanto.
En fin. Saludos,

noviembre 19, 2007  
Anonymous Anónimo said...

buen comentario sobre el libro.

julio 03, 2008  
Blogger Claudia Lorena said...

También busco opio para que algo más me una a Julio.. Me gusta lo que escribiste sobre el texto, me otorgaste una aproximación sincera a la forma del libro..
Saludos.

julio 12, 2008  
Anonymous Silvia said...

Yo tambien he de buscar Opio... Me llamo la atencion... Y por tu descripcion que se valdra mi tiempo leerlo* Muy buena redacción.

febrero 19, 2009  
Anonymous Anónimo said...

¿Alán Meller?
Acá Pato Heim. Revisando una nota sobe sinestesia y desdoblamiento. Encontré tus post. Me tincó (por el tenor de los comentarios y la recomendación de "Maldito Gato") que ese "Alan" eras tú. Aprovecho de enviarte, pues, un afectuoso saludo. No soy muy versado en blogosfra, así que me pareció notable el "encuentro". Agradezco también el link sobre meditación Vipassana, que me viene recomendada por la lectura de un texto sobre Eneagrama de C. Naranjo. Bueno, eso, y un abrazo desde Santiago de Chile. Atte. ph.

mayo 04, 2009  
Blogger arnold salcedo said...

Muy buen comentario del libro, de verdad me anima a leer "Opio" También lo busqué hace unos años por Cortázar pero lo había olvidado, realmente había olvidado solo el nombre y tardé mucho en recordarlo. Gracias por toda la información.

febrero 12, 2012  
Blogger igrig said...

escribiste: "...El opio despeja el espíritu. Nunca lo vuelve a uno espiritual. Expande el espíritu. No lo agudiza..."
que hilo mas fino y que escurridizo es el espíritu, que no se deja enhebrar si no es por manos transparentes y puras; el arte de hilar el espíritu no se entrama con palabras... sólo con el fino hilo de una respiración superconsciente puede el espíritu expandir su morada desde su rincón hacia el infinito, a traves de cada uno de nuestros poros...
... y el opio puede ser un facilitador o un enmascarador... en función de tu foco

julio 06, 2016  

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