jueves, enero 17, 2008

Carteles de las Pruebas de Ácido













Diploma de Neil Cassady tras haber superado la Prueba del Ácido

Ponche de Ácido Lisérgico, Tom Wolfe



Prefiero ser un pararrayos antes que un sismógrafo.
Ken Kesey

Este es el mito fundacional de los hippies, la historia de Ken Kesey y los Alegres Bromistas. Cuando ser uno significaba radical creatividad alterada y no, simplemente, un modelo estético, ondero y trivial, como hoy.
A comienzos de los años 60, Kesey se ofreció como conejillo de indias para los experimentos de la CIA con LSD. Tras esas experiencias, el mundo convencional le pareció atrapado en inútiles juegos de los que ni siquiera estaban conscientes. El LSD permitía despojarse de complejos, y lograr que cada uno hiciera su cosa.
Poco después llegaron personas, de distintos lugares, atraídos por una fuerza sincrónica, para embarcarse junto a Kesey, en un viaje, geográfico y psicodélico, a través de Estados Unidos. Iban en un antiguo bus escolar, pintado de todos los colores y llamado Further (Más allá). Iban filmando y grabando cada hecho y sonido que producían, como si la vida fuera una ininterrumpida obra de arte. Iban cargados con LSD, marihuana y anfetaminas. Y Kesey, el No-capitán, sólo tenía un propósito:
Esto es lo que espero que suceda en este viaje. Estamos empezando a hacer cada cual lo suyo, y vamos a seguir haciéndolo de la forma más abierta posible, y ninguno de nosotros va a oponerse a lo que los otros hagan.Neil Cassady (el beatnick de En el camino de Kerouac) está al volante, delirando con esta nueva familia en la que no había normas, no se conocía el miedo y dormir era impensable. El viaje se transforma en una alegoría de la vida. O estabas en el bus, o estabas fuera del bus. De vuelta a California, y sin ánimo de detenerse, conciben las Pruebas del Ácido. Había que subir a todo el mundo al bus.
Mientras los europeos consideraban el LSD como una llave sólo para los elegidos; y mientras Timothy Leary, en Nueva York estimaba que la exploración de la conciencia debía llevarse a cabo de manera científica hasta alcanzar la iluminación espiritual; Ken Kesey y sus Alegres Bromistas, consideraban imprescindible conceder la experiencia al mayor número de personas posibles, en una enorme y desinhibida fiesta. Para ello organizaron las Pruebas del Ácido, ¿Eres capaz de pasar la Prueba del Ácido? Juntaban a más de dos mil personas en un galpón lleno de parlantes diseminados, luces estroboscópicas, imágenes proyectadas en paredes y techos, los Greatful Dead inventando el acid-rock, los Alegres Bromistas diseñando un entorno catalizador del viaje, buscando la sincronización, repitiendo sus voces en intervalos, como un eco, para lograr sintonizar con el Todo... eran las primeras fiestas trance.
Tom Wolfe, se reunió con los protagonistas de esta historia y tras un gran trabajo periodístico, montó esta novela utilizando distintos recursos literarios. Monólogos de conciencia alterada, narraciones eufóricas, psicodélicas, anfetamínicas, paranoicas. Acercándonos, no sólo a los hechos, sino también a los estados mentales por los que transitaban Kesey y los Alegres Bromistas. Quienes, buscando llegar más allá, fueron perseguidos por un sistema que impone un juego único, egótico y aburrido.


Ponche de Ácido Lisérgico, Tom Wolfe, Anagrama, 1968, 455 págs.
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